“No hay contraindicaciones absolutas, pero sí relativas”

Escrito por Anden Naturals

La Dra. Cristina Leguía, gerente Médico de Anden Naturals, comparte información importante sobre contraindicaciones a tener presentes a la hora de iniciar un tratamiento a base de productos derivados del cannabis.

La investigación sobre las consecuencias adversas de tratamientos a base de productos derivados del cannabis aún es limitada, por ello existe mucha precaución por parte de la comunidad médica para prescribir el uso de cannabinoides.

Para la Dra. Cristina Leguía, gerente Médico de Anden Naturals, con mucha experiencia en el monitoreo de pacientes que hacen uso del cannabis con fines terapéuticos, es importante que antes del inicio de un tratamiento con estos productos se evalué de manera integral e individual a cada paciente, ya que ante todo los beneficios deben superar los riesgos.

“En lo que se refiere al cannabis para uso medicinal no hay contraindicaciones absolutas, pero sí relativas”, dice la médica cirujana egresada de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

¿Existen grupos de personas específicas con los que se debe tener especial cuidado, ya que quizá los riesgos van a ser mayores que los beneficios al utilizar cannabis para uso medicinal?

Así es. Hay grupos bien definidos. Para empezar, los pacientes menores de 21 años, ya que su sistema nervioso central continúa en desarrollo y, por ende, no está recomendado, salvo que padezcan epilepsia refractaria y no encuentren solución con los tratamientos convencionales, entre otros grupos puntuales de pacientes pediátricos. Otro grupo importante es el de las pacientes gestantes o que están dando de lactar, ya que no se tiene suficiente información respecto de los efectos del cannabis de uso medicinal en ellas, por lo que se evita recetarlo como cualquier otro medicamento en esas condiciones. Pero aquí también hay salvedades, ya que si una mujer controla su epilepsia con productos derivados del cannabis entonces se tiene que valorar si permitimos que se descontrole su problema de fondo al descontinuar el producto, con un efecto negativo para ella, el feto o lactante, versus que la paciente continúe controlada. A eso me refiero con que no hay contraindicaciones absolutas.

¿Y qué pasa con las personas con problemas cardiovasculares, hepáticos o mentales?

En las personas con cardiopatías requerimos evaluar el riesgo de taquicardias asociadas a un producto que tenga, por ejemplo, más de 1% de THC. Y, en los pacientes con insuficiencia hepática severa, debemos tener cuidado con productos predominantes en CBD, pues en dosis elevadas pueden aumentar las enzimas hepáticas. Asimismo, tener precaución en los pacientes menores de 21 años con antecedentes familiares de psicosis o antecedentes personales de enfermedades psiquiátricas severas, en particular con productos con presencia de THC, ya que se sabe que en ciertos individuos hay predisposición, tal vez genética, que puede ser detonante de una enfermedad psiquiátrica subyacente.

En lo que se refiere a la concentración de cannabinoides en los diferentes productos derivados de cannabis para uso medicinal, ¿cómo se mide el posible riesgo de una reacción adversa?

Es importante que las formulaciones con cannabinoides, ya bien un producto predominante en CBD, THC o partes iguales de THC y CBD, sean administradas de manera paulatina y prestando atención a sus efectos y posibles reacciones adversas. Justamente, porque los riesgos más preocupantes para los pacientes se relacionan con los efectos psicoactivos eufóricos del THC. Generalmente se inicia un esquema conservador con un producto predominante en CBD. Si este no es suficiente, se rota a un producto con partes iguales de CBD y THC, porque el CBD contrarrestará los potenciales efectos adversos del THC. De esta forma se minimizan los riesgos. Ante todo, hay que tener en cuenta que el uso de los cannabinoides es para problemas crónicos y no para problemas agudos.

Es decir, ¿el cannabis de uso medicinal no es para aliviar un dolor cualquiera?

Efectivamente. Las medicinas basadas en cannabinoides se deben usar solo para atender dolencias crónicas. Un dolor crónico es el que se tiene por más de tres meses consecutivos. Por ejemplo, si te duele la espalda durante un par de semanas, el uso de cannabinoides no sería recomendable.

Si hubiera que comparar los efectos secundarios de las medicinas convencionales para enfermedades o dolores crónicos, versus los tratamientos a base de cannabis de uso medicinal, ¿cuál tiene mayores consecuencias desfavorables?

Habría que hacer más estudios al respecto, pero lo que podemos decir en este momento es que el uso de gabapentinoides, opioides o antidepresivos, que se utilizan para el manejo de dolores crónicos, todos tienen un perfil de riesgo y de eventos adversos esperados y en gran medida similares a los esperados por cannabinoides. En ese sentido, los cannabinoides no son más riesgosos, como mucha gente o inclusive muchos médicos piensan. Una diferencia crucial, sin embargo, es que los cannabinoides no tiene efectos letales atribuidos a sobredosis, como sí lo tienen los opioides.

¿Un indicador del bajo riesgo que supone el uso del cannabis de uso medicinal podría ser el que en algunos países se puede acceder a ellos sin receta médica?

Lo que pasa es que cada país define qué productos venden con o sin receta. En Estados Unidos se ha establecido que cuando un producto derivado de cannabis tiene menos del 0.3% de THC, se puede vender libremente. Justamente porque no consideran que hay riesgos importantes. La regulación peruana no hace la diferencia del 0.3% sino del 1% de THC para diferenciar dos categorías de productos, quizá esa es la razón por el cual los productos derivados de cannabis para uso medicinal siempre requieren una receta médica. Pero, donde yo pondría más atención, no es tanto en la venta con receta, sino en la venta libre en internet, donde se comercializan productos de manufactura informal o que no han pasado por la supervisión de las autoridades sanitarias.

¿Ahí se concentra el mayor riesgo?

Por supuesto. En un producto informal no se puede confirmar a ciencia cierta qué se está consumiendo o no sabemos si sus concentraciones son las adecuadas. Tampoco pasan por filtros de calidad que confirmen que no tengan contaminantes como otros microorganismos, hongos, bacterias o productos tóxicos como pesticidas. Si un paciente frágil, con una enfermedad crónica, recibe este tipo de productos y tiene una reacción adversa, es fácil que ese evento se catalogue como consecuencia de un producto derivado de cannabis para uso medicinal, cuando no tiene absolutamente nada que ver, sino la administración de un producto informal de mala calidad que en muchos casos ni siquiera tiene cannabinoides.

Finalmente, ¿qué tan riesgoso es que una persona que no tiene dolor crónico consuma cannabis de uso medicinal?

Tendría que verse caso por caso. Sobre todo, determinar qué producto utiliza, qué dosis utiliza, qué vía de administración, con qué frecuencia. Generalmente las personas que lo utilizan tienen una razón subyacente médica, pero no se han sincerado totalmente con sus médicos. Es usual que haya personas que lo usen para disminuir la ansiedad, o de pronto tienen un trastorno del sueño importante. Entonces se automedican, pero todavía no se ha identificado cuál es su verdadero problema. Hay que tener mucha cautela y siempre consultar con un médico que lo/a sepa escuchar.

Recomendación: si quieres saber más sobre las contraindicaciones o consumo de cannabis para tratamientos crónicos, consulta con un médico aquí: https://www.tuaura.com/